Alimentos Genéticamente
Modificados (GM)
|
Beneficios |
|
Los productos obtenidos mediante procesos biotecnológicos proveen y proveerán una calidad alimenticia mejorada. Algunos de los alimentos mejorados por la biotecnología pueden ayudar a prevenir problemas cardíacos y también algunos tipos de cáncer mediante el suministro de más vitamina C y E y de compuestos protectores presentes en algunas plantas. La investigación se encuentra muy adelantada en lo que se ha llamado el "arroz dorado", que podrá combatir las carencias de vitamina A y hierro en naciones en vías de desarrollo. Otros alimentos en desarrollo como papas que absorben menos aceite, podrían ayudar en la prevención de enfermedades cardíacas disminuyendo el nivel de ácidos grasos perjudiciales. La biotecnología podrá mejorar la nutrición en otros sentidos como por ejemplo mediante la producción de variedades de soja, arroz o maní hipoalergénicos. Los investigadores ya se encuentran trabajando en bananas y otros cultivos que puedan suministrar vacunas por ejemplo, en contra de la Hepatitis B y otras enfermedades mortales como el cólera. En el Tercer Mundo, en particular en algunos países de América Latina, y en India, Pakistán y China, el impacto de las nuevas variedades - asociado a las prácticas agrícolas - fue enorme. En este período, algunos de esos países pasaron de importadores a exportadores de grano. La Revolución Verde fue, y aún es, un elemento central para paliar el hambre en el mundo. Si el aporte energético mínimo necesario por persona es de 2.200 kilocalorías / día, según estadísticas de la FAO, en los años 60, el 56 por ciento de la población mundial vivía en países cuyo consumo medio per cápita era inferior a esa cifra pero, para mediados de los 90, este indicador global de malnutrición había caído al 10 por ciento a pesar del aumento de la población mundial y de los conflictos bélicos suscitados en muchos de esos países. El arroz es el cultivo más importante en Asia, en algunos países aporta el 80% de las calorías consumidas. Investigadores del Programa Internacional de Arroz Biotecnológico de la Fundación Rockefeller esperan incrementar en un 20% la producción de arroz en dicho continente para el 2005 y contribuir a disminuir el deterioro del medio ambiente. En Africa, donde la reducción de los nutrientes y la pérdida de la producción por las pestes y las enfermedades presentan grandes obstáculos para la producción de alimentos, la biotecnología promete incrementarla. En Nepal, la biotecnología es usada para aumentar la resistencia de las papas a las enfermedades lo que incrementa la producción y reduce los costos. Los alimentos biotecnológicos están también siendo usados en las Filipinas, Sri Lanca y la India para aumentar la producción de legumbres, la dieta más importante en esa área. |
|
Etiquetado |
|
Cada producto alimenticio que sale al mercado debe cumplir con requerimientos legales de seguridad y etiquetado. La regulación federal nunca requirió que las etiquetas describieran el proceso de desarrollo de la planta con la cual se produce el alimento. Tales procesos no son material informativo de deba ser etiquetado. Como la ley tiene como meta garantizar la seguridad de los alimentos y las etiquetas informativas, los productos biotecnológicos no deberían estar singularizados por un tratamiento regulatorio a menos que haya una significante diferencia en la composición, que exista un problema de seguridad o que el material informativo faltara. Es muy difícil separar los productos modificados de los productos que no lo son, si se insiste que esa separación tenga un 100% de certeza. Sí puede intentarse separar las cosechas, como se hace actualmente con los productos orgánicos. De este modo, los agricultores pueden cobrar un precio más alto por cultivarlas por el costo adicional de producirlas, igual al costo adicional de clasificar, separar y manipular estos productos a través del mercado. La normativa argentina, está basada en las características y riesgos identificados del producto y no en el proceso mediante el cual dicho producto fue originado. Si un producto derivado de un cultivo producido mediante el uso de biotecnología es sustancialmente equivalente al mismo producto derivado de un cultivo mejorado por otro método, no existirán diferencias entre ambos. En Argentina, la evaluación de las solicitudes y el posterior monitoreo de las pruebas son responsabilidad de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. Las autorizaciones se dan bajo reserva de la aplicación de un cierto número de medidas de precaución. La bioseguridad de las liberaciones está determinada por las características agroecológicas del sitio de la liberación, así como del empleo de condiciones experimentales adecuadas, incluyendo la idoneidad del responsable de la liberación al medio. El monitoreo posterior de los ensayos, a cargo del INASE (Instituto Nacional de Semillas) tiene por objeto evaluar en el sitio el real cumplimiento de lo presentado en las solicitudes y también estar preparado para aplicar medidas que eviten efectos adversos sobre el ambiente. Además, se efectúan controles de los lotes posteriores al momento de cosecha, con el objeto de limitar la posible transferencia de la información genética contenida en los materiales transgénicos a otros organismos. Una vez concedida una autorización para liberación al medio, puede solicitarse un permiso de flexibilización reglamentado por la Resolución N° 131/98 de la SAGPyA. La concesión de una autorización de flexibilización significa que en futuras liberaciones al medio sólo deberá presentar información referida a la superficie sembrada, fecha de siembra, localización de la liberación y fecha de cosecha, y la CONABIA únicamente recomendará la realización de inspecciones de la cosecha y la disposición final del material. Para obtener el permiso de comercialización correspondiente, los materiales deben cumplir con los requisitos que son competencia de SENASA, en cuanto a su evaluación para uso alimentario, humano, animal, y contar con el dictamen técnico de la Dirección Nacional de Mercados Agroalimentarios de esta Secretaría con relación a la conveniencia de la comercialización del organismo genéticamente modificado, de manera tal de evitar potenciales impactos negativos en las exportaciones argentinas. Cuando una variedad es sustancialmente equivalente a otra existente en el mercado, no deberían plantearse cuestionamientos y el etiquetado no sería necesario. Sin embargo, por diversas razones, existen mercados que requieren la discriminación entre productos transgénicos y no transgénicos y la industria semillera respetará esta decisión. Si un producto transgénico no es sustancialmente equivalente a uno existente, debería ser apropiadamente etiquetado indicando la propiedad o característica en la cual difiere. Esto incluirá composición, valor nutritivo, etc. El concepto de equivalencia sustancial fue desarrollado antes de que cualquiera de los alimentos modificados genéticamente fuera lanzado al mercado. Fue primeramente descrito por una publicación de la OECD en 1993, Evaluación sobre la seguridad de los alimentos derivados de la biotecnología moderna: Conceptos y Principios 1,2 producido por 60 expertos de 19 países pertenecientes a la OECD que estuvieron más de dos años discutiendo como evaluar los organismos genéticamente mejorados. La mayoría de estos expertos, todos nominados por sus gobiernos, fueron científicos reguladores de agencias de gobierno y ministerios responsables de la seguridad de los consumidores. Equivalencia sustancial no es un sustituto de la evaluación de seguridad, sino un punto de partida para el proceso de evaluación. Como tal, provee un marco de referencia útil para los científicos reguladores. Subrayando el concepto "es el requerimiento de que cualquier evaluación debe demostrar que las variedades genéticamente mejoradas son seguras tales como sus contrapartes tradicionales, a través de una consideración de los efectos deseados e indeseados de ambas especies". Esto incluye una amplia gama de información, incluyendo propiedades agronómicas, cambios de fenotipos e información de la composición de nutrientes y tóxicos importantes. Cuando una variedad es sustancialmente equivalente a otra existente en el mercado, no deberían plantearse cuestionamientos y el etiquetado no sería necesario. Sin embargo, por diversas razones, existen mercados que requieren la discriminación entre productos transgénicos y no transgénicos y la industria semillera respetará esta decisión. Si un producto transgénico no es sustancialmente equivalente a uno existente, debería ser apropiadamente etiquetado indicando la propiedad o característica en la cual difiere. Esto incluirá composición, valor nutritivo, etc. El concepto de equivalencia sustancial fue desarrollado antes de que cualquiera de los alimentos modificados genéticamente fuera lanzado al mercado. Fue primeramente descrito por una publicación de la OECD en 1993, Evaluación sobre la seguridad de los alimentos derivados de la biotecnología moderna: Conceptos y Principios 1,2 producido por 60 expertos de 19 países pertenecientes a la OECD que estuvieron más de dos años discutiendo como evaluar los organismos genéticamente mejorados. La mayoría de estos expertos, todos nominados por sus gobiernos, fueron científicos reguladores de agencias de gobierno y ministerios responsables de la seguridad de los consumidores. Equivalencia sustancial no es un sustituto de la evaluación de seguridad, sino un punto de partida para el proceso de evaluación. Como tal, provee un marco de referencia útil para los científicos reguladores. Subrayando el concepto "es el requerimiento de que cualquier evaluación debe demostrar que las variedades genéticamente mejoradas son seguras tales como sus contrapartes tradicionales, a través de una consideración de los efectos deseados e indeseados de ambas especies". Esto incluye una amplia gama de información, incluyendo propiedades agronómicas, cambios de fenotipos e información de la composición de nutrientes y tóxicos importantes. |
|
Seguridad |
|
No hay ninguna evidencia científica que sugiera que los alimentos genéticamente modificados sean más riesgosos para la salud humana que el resto de los alimentos. Todo nuevo alimento en tanto se haya producido mediante una metodología convencional o procesos biotecnológicos, es sometido a una evaluación de seguridad alimentaria para ser aprobado para la venta. Rigurosos testeos y revisiones gubernamentales son realizados para asegurar la seguridad de los productos para lograr los beneficios de la biotecnología. De hecho, las variedades biotecnológicas son más testeadas que las variedades convencionales antes de ser introducidos en el mercado. Todas las variedades nuevas, antes de ser aprobadas, tienen que pasar por pruebas. Y esas pruebas involucran plantarlas en cultivos de ensayo. Luego esos cultivos se cosechan y analizan y se los prueba en ganado para asegurar que su consumo no ofrece peligro. Por cierto que a los productos se los ensaya en lo que se refiere a la inocuidad en seres humanos o animales. También se los ensaya en lo que toca a alergias. La FAO, OMS, OCDE, y la academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América han llegado a la conclusión de que el uso de técnicas de biotecnología no afecta a la seguridad de un producto. En los Estados Unidos, los alimentos desarrollados a través de la biotecnología moderna están sujetos a los mismos requisitos normativos que la FDA utiliza para evaluar todos los alimentos e ingredientes de alimentos en el mercado. Estos alimentos han sido aprobados en muchos países tales como Japón, Canadá, Brasil, Argentina, Estados Unidos y la Unión Europea. Un informe reciente de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, centrado en plantas genéticamente modificadas para que produzcan sus propios pesticidas, sostiene que en este momento no hay de qué preocuparse a la hora de acercarse a la góndola del supermercado. Por otro lado, durante años la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) aseguró a los consumidores estadounidenses que los alimentos modificados genéticamente (OGM) estaban sujetos a un riguroso proceso de regulación y que no tenían nada que temer de los productos alimenticios alterados por la vía genética. No hay evidencia alguna de que los alimentos genéticamente mejorados posean mayores riesgos para la salud humana que otros alimentos comúnmente consumidos. Gran parte del debate de los OGM esta enfocado a los riesgos de la salud que pueden aparecer en el largo plazo o que puedan ser irreversibles. Claro, que esa clase de preguntas sólo puede ser contestadas caso por caso. Los OGM sólo son introducidos en el mercado cuando satisfacen los requerimientos regulatorios de cada país. Los consumidores en muchos países no obstante, están cuestionando si los alimentos genéticamente mejorados están etiquetados para poder obtener información de lo que consumen y poder elegir a gusto. Los alimentos GM, ¿hacen
bacterias resistentes a los antibióticos? Para modificar el genoma de la planta se utiliza el gen que se quiere insertar y otros genes auxiliares. Algunos de estos, para poder seleccionar las células modificadas, le confieren resistencia frente a determinados antibióticos. Así, por ejemplo, el maíz modificado genéticamente contiene el gen de la beta-lactamasa, que confiere resistencia a la ampicilina pero, para que una bacteria patógena se volviera resistente a este antibiótico, sería necesario que: El gen de resistencia al antibiótico se mantuviera intacto. El procesamiento de los alimentos destruye su ADN por lo que haría falta la ingesta humana de maíz crudo, hábito bastante improbable que reduce el problema a cierto tipo de ganados destinados para el consumo humano y sólo si se utilizara el maíz Bt como pienso. El gen pudiera transferirse a una bacteria. Aunque originalmente el gen de resistencia al antibiótico procede de bacterias, su situación actual dentro del genoma vegetal lo torna extremadamente improbable. Sería muchísimo más probable que adquiriera ese gen de otra bacteria de las muchas presentes en el tracto digestivo. La existencia de una presión selectiva a favor de la bacteria adquirida por el gen de resistencia, es decir, que el animal estuviera siendo tratado con el antibiótico en simultáneo a ser alimentado con pienso de maíz Bt. Como precaución adicional, por lo general no se utilizan genes de resistencia a antibióticos importantes en clínica humana o frente a antibióticos nuevos que pudieran tenerla en el futuro. En todo caso, puesto que el gen de resistencia al antibiótico no juega ya ningún papel en la planta transgénica, si se considerara un riesgo, podría eliminarse. Puesto que "más vale prevenir que lamentar", la petición de esta eliminación es bastante razonable. ¿Es posible que los alimentos
GM puedan causar alergias? Los vegetales genéticamente mejorados para el consumo son chequeados frente a posibles agentes alergénicos como parte del proceso regulatorio de aprobación. Ningún tipo de alimento se modifica deliberadamente para producir proteínas alergénicas. Sin embargo, si la especie que aporta el gen que se introducirá en la especie que se quiere mejorar es alergénica, se realizarán las pruebas inmunológicas específicas para evitar efectos indeseados. De hecho, la investigación sobre mejoras genéticas podría reducir el problema de la alergia en los alimentos. Sólo 8 alimentos son responsables del 90% de las alergias en Europa: trigo, nueces, leche, huevos, crustáceos, pescado, soja y maní. El trigo puede ser mejorado genéticamente para remover, por ejemplo, proteínas conocidas como causantes de serias reacciones alérgicas, ampliando el consumo de este alimento en personas con alergias particulares. Actualmente en Japón se está trabajando en el desarrollo de arroz genéticamente mejorado para disminuir alergias. |