El Segundo Congreso Nacional de Fitosanitarios, una ventana al mundo que despertó pasiones por las BPA

En su segunda edición, el Congreso Nacional de Fitosanitarios que se realizó el 5 y 6 de septiembre en el INTA Marcos Juárez, con charlas en auditorio y dinámicas a campo, demostró el creciente interés y compromiso del mundo del agro con las buenas prácticas agrícolas (BPA) y con la sustentabilidad ambiental.

Más de 1500 personas escucharon, en forma presencial o por internet, las disertaciones de dos intensas jornadas. El entusiasmo general se tradujo en una gran participación en todos los módulos, con largas rondas de preguntas tras cada conferencia, que revelaron la avidez del agro argentinos por aprender más sobre el manejo sustentable de fitosanitarios y sobre las BPA.

El Congreso Nacional de Fitosanitarios es un espacio de intercambio interdisciplinario para la concientización sobre el uso responsable de los productos fitosanitarios, organizado por CASAFE, AAPRESID, Ministerio de Agricultura y Ganadería de Córdoba, INTA y Secretaría de Gobierno de Agroindustria.

Todas las instancias de estas jornadas fueron transmitidas online, en vivo y en directo, desde la página oficial de CASAFE, y pudieron ser seguidas desde todo el mundo.

Los paneles: Salud humana y agroquímicos

La primera jornada estuvo fundamentalmente concentrada en la relación entre el uso responsable de los agroquímicos y la salud humana. Por la mañana, a través de dos reveladores paneles que concitaron mucho interés; y por la tarde, con una dinámica de demostraciones a campo que permitió a los productores y aplicadores, comprender cómo llevar a la práctica todo eso que nos enseña la teoría.

El primer panel, “Fitosanitarios y Salud: Derribando Mitos”, moderado por el Ing. Agr. Sebastián Senesi, de FAUBA, produjo fuerte impacto en la audiencia por la crudeza de los datos que brindaron reconocidos profesionales de la salud, sobre aquellas cosas que nos preocupan en relación a los agroquímicos y sus efectos en las personas, los animales y el ambiente. Por ejemplo, en 2017 el TAS recibió 6080 consultas, de las cuales solo el 16% referían a plaguicidas. El resto estaban vinculadas a fármacos, monóxido de carbono o picaduras. Dentro de las consultas por plaguicidas (16%), la mayoría corresponde a domisanitarios, es decir productos utilizados en los hogares, mientras que sólo el 33% son de fitosanitarios o agroquímicos.

Cada uno a su turno, El ingeniero agrónomo Alejandro Fernández, Director de Higiene e Inocuidad en productos de origen vegetal y Piensos del Senasa; la rosarina Silvia Martínez, médica toxicóloga y directora el Centro Toxicología, Asesoramiento y Servicio (TAS); y el doctor Martín Alonso, Director del Registro de Tumores de la Provincia de Córdoba y Ex Director del Hospital Oncológico de la Provincia, dieron duras estadísticas sobre el cáncer y mostraron que en un contexto de buenas prácticas agrícolas no hay correlación entre esa terrible enfermedad y el uso de fitosanitarios. Concluyeron que si los productos se utilizan en forma responsable, no generan ningún daño en la salud ni riesgo alguno para el medio ambiente:“El glifosato bien manejado no debe presentar peligro para el aplicador ni para nadie, debe haber buenos controles”, dijo el Dr. Martín Alonso durante su exposición. Sobre el mediodía se llevó a cabo el segundo panel, “Comprometidos con las Buenas Prácticas Agrícolas”. Allí se planteó, a partir de una analogía entre dos mundos aparentemente muy disímiles, que gestionar el riesgo es fundamental para cualquier actividad humana.

Bajo la consigna “Riesgo versus peligro”, tanto el periodista de Automovilismo Mauro Feito como el ingeniero agrónomo Federico Elorza (CASAFE), trazaron un paralelo entre el automovilismo y el campo, que mostró sorprendentes similitudes: Ambas actividades requieren el uso de un equipo de protección personal, emplean la ciencia para mejorar o cuidar más la salud de las personas, y las dos apuntan al mejoramiento de la calidad -de los automóviles y de la tecnología agrícola y su manejo, respectivamente- para garantizar la seguridad de los usuarios.

Los expositores se sacaron chispas en el contrapunto y cosecharon el aplauso cerrado de la audiencia, que entendió cómo las buenas prácticas se deben utilizar en todos los órdenes de la vida y no solamente en el campo, verdad de la que muchas veces no somos debidamente conscientes.

Presencia oficial

Tras el almuerzo, el miércoles 5 se produjo el acto de apertura del Congreso, del que participaron los representantes de las instituciones y organismos organizadores, y que presidieron el ministro de Agricultura y Ganadería de Córdoba, Sergio Busso, y la ministra de la Producción de Santa Fe, Alicia Ciciliani. Ambas provincias aprovecharon el marco del Congreso para firmar un convenio a través del cual Santa Fe y Córdoba unificaron sus regulaciones sobre pulverizaciones y acordaron protocolos recíprocos para la aplicación de fitosanitarios en sus territorios.

Las dinámicas

Tras la apertura institucional, fue el turno de la Dinámica de Estaciones, que incluyó cinco espacios relacionados con la promoción de Buenas Prácticas Agrícolas tales como: Lavado de envases; Capacitación en el uso responsable de fitosanitarios; Tecnologías de aplicación; Norma IRAM 14.130 y Camas biológicas.

La actividad adoptó una modalidad rotativa, a través de la cual los diferentes grupos de asistentes participaron de las actividades en cada una de las cinco estaciones. Este espacio contó con disertaciones técnicas sobre cada uno de los temas de BPA propuestos, a cargo de especialistas de CASAFE, INTA, AAPRESID e IRAM.

La ocasión del Congreso y de las dinámicas fueron circunstancias muy bien aprovechadas por el gobierno cordobés, ya que el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la provincia mediterránea dispuso que en el marco de las jornadas en el INTA Marcos Juárez se produjeran las inscripciones para obtener el carnet inicial de aplicadores, y también las actualizaciones de dichas credenciales. Tras el cierre de cada jornada del Congreso, se dictó una capacitación con el recuento de los temas del día y se tomó examen para otorgar el carnet de aplicador.

El Congreso sirvió también para acreditar horas de capacitación a productores interesados en formar parte del programa de Buenas Prácticas Agropecuarias de Córdoba.

Aplicaciones, legislación y debate

El jueves 6 se realizaron 5 demostraciones con distintos tipos de pastillas y calibraciones, pero en ninguno de los casos los resultados superaron las distancias recomendadas por la Secretaría de Gobierno de Agroindustria de 200 metros en el caso aéreo y 100 metros de amortiguamiento en la terrestre.

Después del desayuno llegó el momento de hablar sobre el marco normativo. El panel “Legislaciones: En busca de un bien común”, presentó a las leyes como herramientas para la resolución de conflictos. La intención del panel fue transmitir que a través de las legislaciones se busca garantizar e incentivar el manejo agrícola sustentable, pero también penalizar a quienes no hacen las cosas bien. Las exposiciones revelaron que hay un involucramiento en todo el país, a través de distintas iniciativas, para remediar las situaciones que generan malas prácticas agrícolas y agropecuarias.

Participó de la mesa el ingeniero agrónomo Marcos Blanda, del Ministerio de Agricultura de Córdoba, quien contó la experiencia de la provincia mediterránea con su Programa BPA y su trabajo con aplicadores y productores. Después habló, el ingeniero agrónomo Juan Cruz Molina, del INTA Córdoba, quien se refirió al modelo periurbano que implementó el instituto, sobre todo en su sede de Marcos Juárez.

El economista Ernesto Ambrosetti, director ejecutivo de la Fundación CampoLimpio, explicó interesantes detalles sobre la implementación de la flamante Ley Nacional de Envases, y puntualizó que aún queda mucho por conocer sobre ella.

Finalmente, Eduardo Moavro, en nombre del MINAGRO, compartió los resultados de las aplicaciones que se realizaron por la mañana y describió los alcances de la resolución conjunta interministerial recientemente publicada (ver editorial). El cierre del panel, con la ronda de preguntas, estuvo a cargo del periodista de Marcos Juárez, Ricardo Agusti.

Productividad y ambientalismo

Por la tarde, la última perla del Congreso fue un interesante panel que se llamó “Productividad y Ambientalismo: desde el diálogo se construye”, un espacio que invitó al debate y al intercambio de opiniones. La conferencia esclareció un tema sobre el que se habla muy poco: La interacción entre productividad y ambientalismo, dos conceptos que pueden ir de la mano, aunque mucha gente los vea como antagónicos. Por el contrario, la mesa demostró que para que haya productividad, es fundamental garantizar el cuidado del ambiente.

Participaron de la actividad la productora jujeña e ingeniera agrónoma Ximena Rojo Brizuela, quien también trabaja en el área de Sanidad Vegetal de su provincia; la secretaria de Ambiente de la Municipalidad de Trenque Lauquen, Ana Paula Motrel; el vicepresidente de AAPRESID e ingeniero agrónomo José Luis Tedesco; y el ingeniero agrónomo Juan Pablo Ioele, del INTA Corral de Bustos.

Todos los expositores reflexionaron y brindaron sus puntos de vista sobre la dificultad para hacer converger productividad y ambientalismo y cómo hacer para llegar a una unión entre estos dos conceptos. Los experimentados periodistas Marcos López Arriazu y Carina Rodríguez coordinaron el módulo de preguntas del último panel del Congreso.

Para terminar, el ingeniero agrónomo Ricardo Fernández Pancelli (responsable de la comisión técnica de CASAFE y representante de BASF) estuvo a cargo del cierre de ambas jornadas. Como broche de oro del Congreso, pasó revista a todos los temas tratados en las ponencias y destacó el trabajo que se viene realizando para implementar las BPA en las aplicaciones en áreas periurbanas. El experto señaló que el avance en la sustentabilidad del agro se basa en “la necesidad de que las cosas se arreglan sentándonos a hablar en mesas de diálogo”, y destacó que “Desde el diálogo se construye”, con un solo objetivo: “Que todos estemos más y más comprometidos con las buenas prácticas agrícolas.”

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