Las BPA son el único camino hacia la sustentabilidad

El trabajo que llevó adelante el grupo interministerial conformado mediante la resolución conjunta entre el ministerio de Ambiente y la Secretaría de Gobierno de Agroindustria, con la participación de otros actores, produjo un documento a través del cual se proponen principios y recomendaciones para ordenar las políticas públicas nacionales sobre aplicaciones de fitosanitarios en zonas periurbanas.

Se determinan dos puntos muy importantes que deben ser considerados al momento de establecer una legislación. Uno de estos es que debe haber rigor científico y tecnológico, o sea que se deberán gestionar los riesgos, que deben ser evaluados por las autoridades públicas competentes y con criterios e información científica y tecnológica relevante, validada por fuentes institucionales.

El otro punto es que no se recomienda establecer una zona de exclusión, sino una zona de amortiguamiento. La diferencia entre ambas es que en la primera no se permite la aplicación de ningún agroquímico en esa zona establecida, mientras que en la segunda es la superficie más próxima a determinadas áreas sensibles que, por su naturaleza y ubicación, al momento de aplicar un producto fitosanitario requiere de un tratamiento especial para garantizar la conservación del espacio protegido, permitiendo las actividades productivas que allí se desarrollen y simultáneamente minimizando los riesgos para el ambiente y para la salud.

Lo que no se establece en esta resolución es de qué manera trabajar dentro de la zona de amortiguamiento. Para esto, la Secretaría de Gobierno de Agroindustria, en conjunto con CASAFE y con otras instituciones públicas y privadas, vienen organizando las jornadas de demostración de aplicaciones. En estas jornadas se realizan aplicaciones bajo las BPA y, como consecuencia de esto, los resultados después de 32 demostraciones y 4 años recorridos, son que la deriva producto de una aplicación terrestre fue en promedio de 11 metros, mientras que la aérea es de 49 metros.

En función de estos resultados y de la variedad de condiciones ambientales y de interacciones en distintos municipios del país, es que establecimos una serie de recomendaciones de cómo trabajar en las zonas de amortiguamiento.

Estas recomendaciones son:

• Asesores Fitosanitarios presentes en el momento de la aplicación, o sea un profesional de las ciencias agropecuarias con su matrícula y registros al día, para poder aplicar en esa zona.

• Respetar las condiciones ambientales adecuadas al momento de la aplicación, y asegurarse que la dirección del viento sea contraria a la zona sensible.

• Certificación de empresas de pulverización como, por ejemplo, mediante la Norma IRAM 14130. Esta es una excelente oportunidad para demostrar que mediante la certificación damos un mensaje de que podemos ser sustentables.

• Que los aplicadores que trabajen en esta zona cuenten con el registro al día, con curso y examen aprobado, al igual que la necesidad del Registro y matriculación de las Pulverizadoras, y que éstas estén visibles a distancia, para que cualquier persona pueda distinguir una máquina autorizada a trabajar en esta zona de otra que no lo está.

• Señalética a campo, sobre todo para escuelas, la cual debe colocarse inmediatamente después de la aplicación, e indicará horario de dictado de clases en la escuela, fecha de la aplicación, producto que se aplicó, el tiempo que debe transcurrir desde la aplicación hasta el reingreso al lote, y demás datos para evitar inconvenientes.

• Centrales meteorológicas que permitan la visualización on line a través de una página web creada al efecto en el municipio, en la cual cualquier persona tenga acceso a visualizar si la aplicación se está realizando en condiciones ambientales adecuadas o no.

• Caja Negra en la pulverizadora, o sea un dispositivo que tenga la posibilidad de registrar de la aplicación en tiempo y espacio.

Claramente, éste es el momento de las BPA. Éstas dejaron de ser una utopía y pasaron a ser una realidad. La realidad con la que debemos trabajar para poder lograr una agricultura sustentable. Una agricultura donde se maximice la productividad y, a su vez, no se generen afectaciones al ambiente ni a la salud de las personas.