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Informaciòn General de la Industria y el Sector


Qué es un fitosanitario?

Un fitosanitario es un producto destinado a la protección de los cultivos. Su acción permite el adecuado desarrollo sanitario de vegetales que se producen con fines alimentarios o industriales.

Los fitosanitarios pueden ser de origen sintético o biológico. Se clasifica de acuerdo a la maleza, enfermedad o plaga contra la cual están destinados. Los herbicidas controlan las especies vegetales (malezas) que invaden los cultivos, los insecticidas controlan los Insectos perjudiciales, los acaricidas, fungicidas y bactericidas se destinan a combatir ácaros, hongos y enfermedades bacterianas, respectivamente.

 
 

Los destinados a la protección de las semillas y de las etapas más tempranas del vegetal son los terápicos para semillas. Entre los productos más novedosos se incluyen los reguladores de crecimiento, las feromonas, y otros productos hormonales que permiten una elevada especificidad en el control de las plagas. Los fertilizantes proveen nutrientes para los vegetales en suelos deficitarios, y/o mejoran el crecimiento y desarrollo de los cultivos. La biotecnología agrega en los últimos años una nueva y revolucionaria alternativa, al proveer la protección del vegetal incluida en la semilla, a través de modificaciones del genoma realizadas por ingeniería genética.

 

 

Los fitosanitarios protegen a los cultivos

 

Las malezas, los insectos, los ácaros y las enfermedades atacan a los cultivos causando grandes pérdidas y una significativa disminución en los rendimientos. Los fitosanitarios protegen a los cultivos de esas pérdidas. Sin esta protección, los rendimientos en cereales, oleaginosas, frutas y hortalizas se reducirían a la mitad. Dicho de otra manera: haría falta duplicar la superficie destinada a la agricultura para producir las mismas cosechas.

 

 

Protección de cultivos vs. Pérdida de cultivos

La Población Mundial y la demanda global de alimentos.

 
El explosivo crecimiento de la población mundial es motivo de preocupación y estudio por parte de personalidades e instituciones en todo el planeta. La Cumbre Mundial de la Alimentación de la FAO realizada en Roma en 1996, ha ayudado a crear conciencia sobre este tema, y sugerido diversos caminos de solución. La población mundial crece a razón de más de 9000 seres humanos por hora. El actual consumo de cereales, a nivel mundial, es de aproximadamente 1900 millones de toneladas. Para cumplir con las futuras demandas, la producción debería duplicarse para el año 2020.

Esto significa una tasa de crecimiento anual del 2,4 %. La actual es de sólo 1,9 %. Junto con el desarrollo económico, tambien crecen aceleradamente las demandas de una mejor calidad de vida y de una alimentación más abundante y nutritiva.

La población requerirá más carne y producción de origen animal junto con su dieta básica de cereales. Por ejemplo, si cada habitante de China comiera un kilo de carne más por año, la producción de cereales para abastecer esta demanda adicional de carne, debería aumentar en 10 millones de toneladas.

La innovación tecnológica es la principal responsable para proveer las soluciones que estas demandas plantean. Las empresas de CASAFE desarrollan y difunden esa tecnología, a través de los productos fitosanitarios y la biotecnología.

 

Mientras aumenta la población mundial, más gente debe alimentarse de una misma superficie de tierra

 

 



La necesidad de producir más alimentos en cada vez menos superficie agrícola.

La producción de alimentos debe duplicarse en el curso de la próxima generación. La superficie agrícola mundial de alto rendimiento se encuentra totalmente utilizada y su magnitud retrocede año tras año, por los espacios destinados a urbanización o recreación. La producción debe crecer sobre la base de un aumento de los rendimientos por hectárea. Si se apuntara, en cambio, a un aumento de la superficie agrícola a expensas de tierras no aptas, el resultado sería la tala de bosques y selvas, la erosión y la desertización. Se afectarían así la biodiversidad y el equilibrio ecológico en las áreas naturales.

 
La baja productividad utilizada más tierra:

Se produce una tonelada de cereales por hectárea.

La alta productividad permite la
conservación del hábitat natural.

3 o más toneladas de cereales se producen por hectáreas.

 

La Argentina agrícola cumple el desafío

 

Los productores argentinos vienen cumpliendo con el desafío a lo largo de la última década. Desde la eliminación de las retenciones a la exportación, y en un contexto de estabilidad y desregulación, los agricultores de nuestro país aumentaron en un 231 % la producción granaria, en una superficie agrícola que creció sólo el 36 %.

El rendimiento promedio pasó de 1,52 tn / ha, a 2,57 tn / ha. La tecnología generada y difundida por las empresas de CASAFE, y sobre todo, la capacidad e inteligencia de los productores agropecuarios argentinos para ponerla en práctica, fueron los factores del éxito.

 

 

Los fitosanitarios protegen los suelos contra la erosión

 

Las pérdidas de suelo por erosión, son una de las grandes preocupaciones de los agricultores en todo el mundo. Las empresas de CASAFE han contribuido decisivamente a desarrollar tecnologías de labranza sobre la base de fitosanitarios. La espectacular expansión de la siembra directa en la Argentina de la década del 90, ha sido impulsada por las empresas de CASAFE, en conjunto con entidades oficiales y privadas, en particular la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID). Otras tecnologías, como el barbecho químico, han crecido vigorosamente en los últimos años. Los productores agropecuarios argentinos, con su capacidad empresaria y su adaptación al cambiante escenario de la oferta tecnológica, han sido los verdaderos responsables de preservar el suelo argentino contra la erosión, y adaptar tecnologías que permiten mitigar los efectos de las sequías.

 

Evolución del Área Sembrada en Siembra Directa

 

Total año 2001: más de 11,5 millones de hectáreas

 

¿Cómo se obtiene un fitosanitario?

 

La obtención de un fitasanitario representa un proceso de elevada complejidad, que comienza con el hallazgo de una molécula con las características deseadas, a partir del análisis y ensayo químico-in-formático de unas 40.000 fórmulas iniciales. De todas ellas, sólo una o unas pocas completarán el ciclo, que culmina en el exitoso lanzamiento comercial. Este ciclo tiene una extensión de diez años. Es decir, un fitosanitario que se lance al mercado en el año 2001, comenzó su proceso de desarrollo en 1991. Parte fundamental de la investigación son los estudios toxicológicos y ecotoxicológicos del producto.

Es decir, su posible impacto sobre la salud del ser humano o del ambiente. Así, se analiza el metabolismo del producto en el vegetal, la magnitud de los residuos del mismo en alimentos, su efecto en mamíferos alimentados a largo plazo con los mismos, su efecto sobre insectos benéficos sobre los microorganismos del suelo y lombrices, su persistencia y vías de eliminación en el ambiente, su acción sobre al- gas, peces y organismos acuáticos, y su impacto en aves y animales silvestres. Los estudios de eficacia sobre la maleza o plaga objetivo, involucran extensos estudios realizados en diversas zonas ecológicas del país y del mundo. La meta: obtener un producto de alta eficacia, selectivo en su acción sobre la plaga o maleza a la que está destinado, y de alta seguridad para el ser humano y el ambiente.

 

 

Tabla Economica y Cronológica del desarrollo de Nuevos Productos Fitosanitarios

 

¿Cuánto cuesta obtener un Fitosanitario?

 

Se estima que el costo total para desarrollar un fitosanitario, es de 250 millones de dólares. El costo de la investigación ha crecido a lo largo de las últimas décadas. A fines de los '70, era de 30 millones. Gran parte del incremento se debe a la mayor inversión en estudios toxicolóxicos y ecotoxicológicos vinculados con la seguridad alimentaria, la salud humana y el ambiente.

 


            Toxicología analítica de residuos matebolismo y compor- tamiento en el ambiente.


Formulación, desarrollo analítico y químico del producto.
Ensayos de campo y pruebas oficiales.
Síntesis y screening

 


 

Registro de Productos Fitosanitarios

 

Los productos fitosanitarios necesitan un registro para poder comercializarse. Es decir, deben obtener una autorización de la autoridad competente, presentando los estudios que aseguren que el producto ofrece las debidas garantías de eficacia y seguridad. Gran parte de la información que se solicita para obtener un registro, es la generada en el proceso de desarrollo, descripto más arriba. En nuestro país, la autoridad de registro es el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Agroalimentaria (SENASA), organismo que depende de la Secretaría de Agricultura, Ganadera, Pesca y Alimentación.

SENASA requiere además, el desarrollo de pruebas de eficacia de los productos a registrar en el país, y el análisis de los residuos en los alimentos originados en los cultivos tratados. Un sólido sistema de registros ofrece debidas salvaguardas a la sociedad en sus demandas de seguridad ambiental y alimentaria, y nos adecua a los severos controles que los países destinos de nuestras exportaciones ejercen sobre nuestros en- víos. El registro protege así la imagen de calidad de exportación agroalimentaria argentina, y la defiende contra eventuales barreras pararancelarias.

En la Argentina, la Resolución (SAGPyA) 350/99 es la que regula los registros. Esta norma ha mantenido los requisitos toxicológicos, ecotoxicológicos, de propiedades físico-químicas y de eficacia que consagraban anteriores normas. Adicionalmente, ha establecido pautas sobre declaración de impurezas (sustancias químicas que acompañan al principio activo, como subproductos del sistema de fabricación) y sobre la determinación de equivalencia entre productos de diferente origen o fabricante, las que han sido tomadas del Manual que al respecto ha publicado FAO en 1999 (Manual on the development and use of FAO specifications for plant protection products, 50 edición, Roma, 1999). Esto representa un avance muy importante, como medio de establecer una pauta de comparación entre dos principios activos. Para ser "equivalentes", éstos deben cumplir con pautas de comparación estrictas, que toman en cuenta el perfil de impurezas, de acuerdo al citado Manual de FAO.




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