Los
destinados a la protección de las semillas y de las etapas más tempranas
del vegetal son los terápicos para
semillas. Entre los productos más novedosos se incluyen los reguladores
de crecimiento, las feromonas, y otros productos hormonales
que permiten una elevada especificidad en el control de las plagas.
Los fertilizantes proveen nutrientes para los vegetales en suelos
deficitarios, y/o mejoran el crecimiento y desarrollo de los cultivos.
La biotecnología agrega en los últimos años una nueva y revolucionaria
alternativa, al proveer la protección del vegetal incluida en la semilla,
a través de modificaciones del genoma realizadas por ingeniería genética.
Los
fitosanitarios protegen a los cultivos
Las
malezas, los insectos, los ácaros y las enfermedades atacan a los cultivos
causando grandes pérdidas y una significativa disminución en los rendimientos.
Los fitosanitarios protegen a los cultivos de esas pérdidas. Sin esta
protección, los rendimientos en cereales, oleaginosas, frutas y hortalizas
se reducirían a la mitad. Dicho de otra manera: haría falta duplicar
la superficie destinada a la agricultura para producir las mismas cosechas.
Protección
de cultivos vs. Pérdida de cultivos
La
Población Mundial y la demanda global de alimentos.
El explosivo crecimiento de la población mundial es motivo de preocupación
y estudio por parte de personalidades e instituciones en todo el planeta.
La Cumbre Mundial de la Alimentación de la FAO realizada en Roma
en 1996, ha ayudado a crear conciencia sobre este tema, y sugerido diversos
caminos de solución. La población mundial crece a razón de más de 9000
seres humanos por hora. El actual consumo de cereales, a nivel mundial,
es de aproximadamente 1900 millones de toneladas. Para cumplir con las
futuras demandas, la producción debería duplicarse para el año 2020.
Esto
significa una tasa de crecimiento anual del 2,4 %. La actual es de sólo
1,9 %. Junto con el desarrollo económico, tambien
crecen aceleradamente las demandas de una mejor calidad de vida y de
una alimentación más abundante y nutritiva.
La
población requerirá más carne y producción de origen animal junto con
su dieta básica de cereales. Por ejemplo, si cada habitante de China
comiera un kilo de carne más por año, la producción de cereales para
abastecer esta demanda adicional de carne, debería aumentar en 10 millones
de toneladas.
La
innovación tecnológica es la principal responsable para proveer las
soluciones que estas demandas plantean. Las empresas de CASAFE desarrollan
y difunden esa tecnología, a través de los productos fitosanitarios
y la biotecnología.
Mientras
aumenta la población mundial, más gente debe alimentarse de una misma
superficie de tierra
La necesidad de producir más alimentos en cada vez menos superficie
agrícola.
La
producción de alimentos debe duplicarse en el curso de la próxima generación.
La superficie agrícola mundial de alto rendimiento se encuentra totalmente
utilizada y su magnitud retrocede año tras año, por los espacios destinados
a urbanización o recreación. La producción debe crecer sobre la base
de un aumento de los rendimientos por hectárea. Si se apuntara, en cambio,
a un aumento de la superficie agrícola a expensas de tierras no aptas,
el resultado sería la tala de bosques y selvas, la erosión y la desertización.
Se afectarían así la biodiversidad y el equilibrio ecológico en las
áreas naturales.
La baja productividad
utilizada más tierra:
Se produce una tonelada de cereales por hectárea.
La alta productividad permite la conservación del hábitat
natural.
3 o más toneladas de cereales se producen por hectáreas.
La
Argentina agrícola cumple el desafío
Los
productores argentinos vienen cumpliendo con el desafío a lo largo de
la última década. Desde la eliminación de las retenciones a la exportación,
y en un contexto de estabilidad y desregulación, los agricultores de
nuestro país aumentaron en un 231 % la producción granaria,
en una superficie agrícola que creció sólo el 36 %.
El
rendimiento promedio pasó de 1,52 tn / ha, a 2,57 tn / ha. La tecnología generada y difundida por las empresas de CASAFE,
y sobre todo, la capacidad e inteligencia de los productores agropecuarios
argentinos para ponerla en práctica, fueron los factores del éxito.
Los
fitosanitarios protegen los suelos contra la erosión
Las
pérdidas de suelo por erosión, son una de las grandes preocupaciones
de los agricultores en todo el mundo. Las empresas de CASAFE han contribuido
decisivamente a desarrollar tecnologías de labranza sobre la base de
fitosanitarios. La espectacular expansión de la siembra directa en la
Argentina de la década del 90, ha sido impulsada por las empresas de
CASAFE, en conjunto con entidades oficiales y privadas, en particular
la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID). Otras tecnologías,
como el barbecho químico, han crecido vigorosamente en los últimos años.
Los productores agropecuarios argentinos, con su capacidad empresaria
y su adaptación al cambiante escenario de la oferta tecnológica, han
sido los verdaderos responsables de preservar el suelo argentino contra
la erosión, y adaptar tecnologías que permiten mitigar los efectos de
las sequías.
Evolución del Área Sembrada en Siembra Directa
Total año
2001: más de 11,5 millones de hectáreas
¿Cómo
se obtiene un fitosanitario?
La
obtención de un fitasanitario representa un
proceso de elevada complejidad, que comienza con el hallazgo de una
molécula con las características deseadas, a partir del análisis y ensayo
químico-in-formático de unas 40.000 fórmulas
iniciales. De todas ellas, sólo una o unas pocas completarán el ciclo,
que culmina en el exitoso lanzamiento comercial. Este ciclo tiene una
extensión de diez años. Es decir, un fitosanitario que se lance al mercado
en el año 2001, comenzó su proceso de desarrollo en 1991. Parte fundamental
de la investigación son los estudios toxicológicos y ecotoxicológicos
del producto.
Es
decir, su posible impacto sobre la salud del ser humano o del ambiente.
Así, se analiza el metabolismo del producto en el vegetal, la magnitud
de los residuos del mismo en alimentos, su efecto en mamíferos alimentados
a largo plazo con los mismos, su efecto sobre insectos benéficos sobre
los microorganismos del suelo y lombrices, su persistencia y vías de
eliminación en el ambiente, su acción sobre al- gas, peces y organismos
acuáticos, y su impacto en aves y animales silvestres. Los estudios
de eficacia sobre la maleza o plaga objetivo, involucran extensos estudios
realizados en diversas zonas ecológicas del país y del mundo. La meta:
obtener un producto de alta eficacia, selectivo en su acción sobre la
plaga o maleza a la que está destinado, y de alta seguridad para el
ser humano y el ambiente.
Tabla
Economica y Cronológica del desarrollo de
Nuevos Productos Fitosanitarios
¿Cuánto cuesta obtener un Fitosanitario?
Se
estima que el costo total para desarrollar un fitosanitario, es de 250
millones de dólares. El costo de la investigación ha crecido a lo largo
de las últimas décadas. A fines de los '70, era de 30 millones. Gran
parte del incremento se debe a la mayor inversión en estudios toxicolóxicos
y ecotoxicológicos vinculados con la seguridad
alimentaria, la salud humana y el ambiente.
Toxicología
analítica de residuos matebolismo y compor-
tamiento en el ambiente.
Registro
de Productos Fitosanitarios
Los productos fitosanitarios necesitan un registro
para poder comercializarse. Es decir, deben obtener una autorización
de la autoridad competente, presentando los estudios que aseguren que
el producto ofrece las debidas garantías de eficacia y seguridad. Gran
parte de la información que se solicita para obtener un registro, es
la generada en el proceso de desarrollo, descripto
más arriba. En nuestro país, la autoridad de registro es el Servicio
Nacional de Calidad y Sanidad Agroalimentaria (SENASA), organismo que
depende de la Secretaría de Agricultura, Ganadera, Pesca y Alimentación.
SENASA requiere además, el desarrollo de pruebas
de eficacia de los productos a registrar en el país, y el análisis de
los residuos en los alimentos originados en los cultivos tratados. Un
sólido sistema de registros ofrece debidas salvaguardas a la sociedad
en sus demandas de seguridad ambiental y alimentaria,
y nos adecua a los severos controles que los países destinos de nuestras
exportaciones ejercen sobre nuestros en- víos.
El registro protege así la imagen de calidad de exportación agroalimentaria
argentina, y la defiende contra eventuales barreras pararancelarias.
En la Argentina, la Resolución (SAGPyA) 350/99 es la que regula los registros. Esta norma
ha mantenido los requisitos toxicológicos, ecotoxicológicos,
de propiedades físico-químicas y de eficacia que consagraban anteriores
normas. Adicionalmente, ha establecido pautas sobre declaración de impurezas
(sustancias químicas que acompañan al principio activo, como subproductos
del sistema de fabricación) y sobre la determinación de equivalencia
entre productos de diferente origen o fabricante, las que han sido tomadas
del Manual que al respecto ha publicado FAO en 1999 (Manual on
the development and use of FAO specifications for plant protection products, 50 edición, Roma, 1999). Esto representa un avance
muy importante, como medio de establecer una pauta de comparación entre
dos principios activos. Para ser "equivalentes", éstos deben
cumplir con pautas de comparación estrictas, que toman en cuenta el
perfil de impurezas, de acuerdo al citado Manual de FAO.