Manejo de insectos en el cultivo de soja

El cultivo de soja se siembra en toda la extensión de nuestro país. Las siembras comienzan desde los meses de noviembre y se extienden, en algunas zonas hasta el mes de enero. Durante el mes de diciembre las sojas de primera ya han sido sembradas y se encuentran en pleno crecimiento, algunas induciéndose a floración, dependiendo de su ciclo. Debido al momento que transcurre el cultivo y que las temperaturas son templadas, este mes es particularmente importante para controlar las plagas que afectan al cultivo.

En primer lugar, es importante que la siembra se haya realizado de la manera correcta, con suficiente agua en el perfil del suelo y libre de malezas. El establecimiento correcto del cultivo en sus inicios, permitirá que la soja exprese su potencial. Para esto, es importante utilizar semillas tratadas con insecticidas, ya que, de esta manera, estaremos controlando aquellas plagas del suelo (orugas cortadoras, gusano blanco, babosas,) que atacan las raíces y dañan el cuello de la planta.

Posteriormente, la soja posee una alta plasticidad debido a sus ramificaciones, por lo cual los umbrales a tener en cuenta al momento de tratar una plaga serán en general más altos que los utilizados, por ejemplo, para cultivos de maíz. Existen diferentes maneras de medir el daño causado por los insectos, entre ellos, porcentaje de defoliación, porcentaje de daño en vainas, reducción de plantas (en los estadios más tempranos). En la bibliografía existen muchos ensayos de umbrales de daño, no existe una única regla. Es por esto, que al momento de tomar una decisión, deberemos basarnos en un umbral que coincida con la etapa fenológica en la cual se encuentra nuestro cultivo (vegetativo, reproductivo); así como con las condiciones en las cuales se encuentra (sequia, condición de campo). El monitoreo frecuente es indispensable para tomar una correcta decisión respecto al momento adecuado de utilizar un producto fitosanitario. Recorrer el lote al menos dos veces por semana en este período, nos permitirá identificar la plaga, su cantidad, su daño y tomar la decisión necesaria para poder controlarla. En todos los casos es indispensable contar con la figura de un profesional que conozca las diferentes plagas y su manera de controlarlas. Cabe destacar que el cultivo de soja se desarrolla durante los meses de verano, donde las temperaturas son mayores y las generaciones de los insectos se replican más rápidamente. Por lo tanto, es posible que sea necesario más de un control de plagas. Es indispensable que, para que el control sea el adecuado, tanto al momento de aplicarlo como en el futuro, se realice la rotación de los diferentes modos de acción de los productos utilizados, con el objetivo de no generar resistencia a los mismos.

Las principales plagas que afectan al cultivo son:

> Las ORUGAS: Las mismas se encuentran presentes en general todos los años, siendo varias las especies que atacan al cultivo de soja.
> Los GRILLOS: Es importante conocer que su control debe realizarse durante la tarde ya que, durante el día, con las altas temperaturas, los mismos no se encuentran en la intemperie y por lo tanto su control no será efectivo.
> Las LANGOSTAS: en general aparecen en años secos con altas temperaturas.
> Las CHINCHES: afectando no solo en estadios vegetativos, sino también, en reproductivos, disminuyendo la calidad del grano.

A pesar que los daños por insectos en el cultivo de soja pueden llegar a ser, en ciertos casos, muy alarmantes; en ningún momento se recomienda la realización de un “control preventivo”. Como indica el Manejo Integrado de Plagas (MIP), en todos los casos, la decisión de una aplicación deberá estar basada en un previo monitoreo y sustentarse en la evaluación de la gravedad de la presencia de la plaga, realizada por un profesional idóneo. Muchas veces si bien podemos observar individuos de cierta plaga, los mismos no se encuentran en la densidad suficiente que justifique una aplicación. Por lo cual conocer los umbrales de acción nos permitirá no solo hacer eficiente el uso de productos fitosanitarios, minimizando los costos del tratamiento, sino también realizar el cuidado de nuestros cultivos de una manera responsable, disminuyendo aplicaciones innecesarias.