En muchas ocasiones, al utilizar productos fitosanitarios nos surge la dificultad de decidir qué hacer con los envases vacíos que quedan luego de una aplicación. Si bien existen algunas zonas donde esta problemática está comenzando a tratarse y solucionarse mediante centros de acopios transitorios (CAT´s) administrados por los diferentes municipios; muchas veces el productor no cuenta con la información necesaria para gestionar los envases los cuales terminan dispersados por el campo o siendo manipulados por recicladores no habilitados para manejar este tipo de plásticos.

Los envases vacíos de productos fitosanitarios se encuentran actualmente incluidos en la Ley de Residuos Peligrosos (Ley 24.051) bajo la corriente Y4, por lo cual deben ser tratados con los cuidados necesarios para no generar inconvenientes al ambiente ni a las personas.

Los envases, por su condición mencionada, no pueden ser transportados en vehículos comunes sino que deben ser trasladados en vehículos habilitados para este tipo de mercadería por la entidad competente.

Sin embargo antes de tomar contacto con un vehículo autorizado, muchas veces se precisa almacenar cierta cantidad de envases para abaratar los costos del traslado hacia el reciclador habilitado o hacia el centro de acopio de la zona. En ambos casos es importante que el almacenamiento de los envases vacíos se realice de manera correcta.

En primer lugar, los envases de plástico rígido inmediatamente vaciado su contenido, durante la carga del equipo, deberán ser lavados mediante la técnica de triple lavado o la de lavado a presión (Norma IRAM 12.069) utilizando agua limpia y volviendo a colocar el agua de lavado en el tanque de la pulverizadora. Esta técnica permite disminuir la concentración de producto que pueda quedar de remanente en el envase, haciendo su gestión más segura para el ambiente. Posterior al lavado, los mismos deberán ser inutilizados en su base mediante una perforación, manteniendo intacta su etiqueta. De esta manera se asegura que los bidones no serán utilizados para otros destinos no autorizados.

En cuanto al lugar de almacenaje en el campo, el mismo deberá estar situado en un lugar preferentemente aislado y bien ventilado. Es importante que este cubierto por una malla de alambre o red metálica que permita mantener el contenido y evitar que los envases se caigan. Asimismo, el lugar deberá encontrarse cerrado con llave o candado ya que solo el personal autorizado y capacitado debe tomar contacto con los envases almacenados.

Otro punto a tener en cuenta es que el piso deberá ser impermeable a fin de evitar que posibles pérdidas remanentes en los envases contaminen el suelo. Se recomienda también que el mismo posea una superficie lisa que facilite la limpieza del mismo en el caso de derrames.

En cuanto a la gestión, cada vez que se manipulen productos fitosanitarios o envases de los mismos deberá utilizarse el equipo de protección personal adecuado. En el caso de manipular envases vacíos, lavados correctamente, deberán contarse con guantes de nitrilo, mameluco y zapatillas impermeables a fin de evitar posibles contactos con producto remanente.

Es importante recalcar que exista una recirculación de los envases vacíos hacia centros de reciclado o de almacenamiento oficial, en el caso que las mismas existan. Los envases no deben permanecer indefinidamente en el campo.

Solo tomando conciencia de la correcta gestión de los envases vacíos de productos fitosanitarios es que podemos construir un campo responsable, productivo y sustentable.

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