Buena parte de los granos que se utilizan como semilla en la agricultura extensiva argentina se almacenan ya con algún tipo de tratamiento que los protege de enfermedades y asegura su calidad y poder germinativo al momento de la siembra. Esta situación implica que, en algún momento de ese proceso, se han utilizado fitosanitarios específicos. Por eso, Casafe viene trabajando en el Programa de Certificación de Depósitos de Semillas.

“Es básicamente un programa de seguridad, higiene y cuidado del medio ambiente, que tiene por finalidad incrementar el nivel de seguridad de las instalaciones donde se almacenan las semillas tratadas para la siembra. Así, se minimiza la probabilidad que ocurran siniestros que afecten la seguridad y la salud de quienes allí trabajan, así como del ambiente, tanto de las instalaciones específicas, como de la comunidad en la que funcionan estos depósitos”. Así lo explica Walter Carrazán, responsable del programa.

 

Cumplir con la ley, una buena práctica

Para poder desarrollar los protocolos con los que se auditan los depósitos de semillas, se toman como referencia, las buenas prácticas en el almacenamiento de semillas, normas internas y manuales de operaciones de las compañías asociadas, pero sobre todo la legislación argentina en materia de seguridad, higiene y cuidado del ambiente.

La elaboración de los protocolos, ajuste y puesta en marcha del programa coincidió prácticamente con los momentos más restrictivos de la pandemia y cuarentena que vivió el país. La tarea comenzó en diciembre de 2019 y finalizó hacia mayo de 2021, con reuniones virtuales semanales. “Esto nos permitió avanzar muy rápidamente y nos dio el tiempo necesario para evaluar, discutir y ponernos de acuerdo con lo exigible en cada punto requerido”, detalla Carrazán, evidenciando como la modalidad de trabajo remoto fue una consecuencia positiva de la situación derivada de la pandemia, ya que permitió acelerar los tiempos de trabajo.

Respecto de cómo Casafe realiza la auditoría o proceso de certificación, Carrazán precisó que “una vez acordada la visita del auditor a un depósito de semilla, junto con sus responsables de seguridad e higiene y de operaciones, primero se recorren las instalaciones para hacer un monitoreo visual y recolectar datos sobre ubicación, condiciones estructurales, desarrollo de las operaciones y evaluación del conocimiento de las personas que trabajan en el depósito”.

Una vez relevadas las instalaciones, se revisa la documentación sobre habilitaciones, planes de emergencia, actividades y evaluaciones de las capacitaciones al personal, seguros y programas de prevención de riesgos, entre otros, que mayoritariamente son requisitorias legales.

Categorías, requisitos y plazos

“Con toda esa información sobre el estado del depósito al momento de la auditoria y otras mejoras de seguridad que se requieren para diferenciar una categoría de otra, se utiliza el método “cumple o no cumple. Así, se evalúa si el depósito en estudio está alineado con cada uno de los ítems desarrollados en los protocolos”, explica Carrazán. “Por eso, si cumple únicamente con los requisitos legales, el depósito aprueba la categoría B, la menor de las 3 definidas en el programa”.

En caso de que se cumpla con los requisitos legales y además con los adicionales de seguridad exigidos por el programa, el depósito alcanza la categoría intermedia A. Y si cumple con todos los requisitos requeridos por protocolos, el depósito alcanza la categoría “Premium”, la de excelencia del programa. Si un depósito no cumpliera con alguno de los requisitos para alcanzar una categoría determinada, se le otorga un plazo de entre 4 a 6 meses para completarlos, y una vez verificado el cumplimiento se envía el correspondiente certificado.

Carrazán precisa que “la vigencia de cada una de las certificaciones, igual que como sucede en los depósitos de fitosanitarios, depende de la categoría obtenida. Así, la categoría premium, rige por 3 años; la A, 2 años y la B, 1,5 años”.  Vencidos esos plazos, se realizan las llamadas visitas de recertificación. Si en ellas se verifica el cumplimiento de todos los requisitos establecidos por los protocolos, para la categoría de que se trate, ese depósito renovará la certificación y su continuidad en el “Programa de Depósitos de Semillas”.