Los productos fitosanitarios son herramientas claves a la hora de controlar plagas que pueden afectar los alimentos, por lo que es importante tomar las precauciones necesarias para lograr aplicaciones de fitosanitarios de manera eficiente. En este sentido, el especialista del INTA Oliveros, el Ing. Agr. Rubén Massaro, dio algunos tips para lograrlo.


Eficiencia vs eficacia

Si bien muchas veces utilizamos eficiencia y eficacia como sinónimos, en términos agronómicos no son lo mismo. Siguiendo a Massaro, “La eficacia es una actividad, virtud o poder para obrar, para concretar una acción u obra. Normalmente, en el lenguaje de control de plagas, se la utiliza para establecer la acción concreta de control, entendiéndose como eficaz el tratamiento que permite disminuir significativamente la población de la especie plaga atenuando o suprimiendo los daños económicos a través de la mortalidad en un porcentaje superior al 80-85%”.

Sin embargo, la eficiencia contiene varios aspectos interesantes ya que contempla el logro de un efecto o resultado determinado con el menor costo económico. Es decir, podemos relacionar el término con un uso racional de los recursos productivos, con una “agricultura racional” (equilibrada, económica, ecológica), con una forma de trabajo sustentada en los criterios de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA)”, sostuvo.

En esta línea, agregó que además la eficiencia adecúa los recursos con la tecnología existente. “En la actualidad los equipos pulverizadores son de avanzada, modernos, con componentes que facilitan y aceleran el trabajo de pulverización; sin embargo, muchas veces la logística y las técnicas de pulverización son inapropiadas y llevan al fracaso en el control de las plagas y a los efectos no deseados sobre el medio ambiente (deriva)”.

Explicados los términos, se especificaron dos focos: los aspectos operativos para una pulverización eficiente y los puntos a tener en cuenta en la aplicación de fitosanitarios o agroquímicos.

En el primero de los casos, el especialista del INTA Oliveros aseguró que los fitosanitarios son productos que aplicados de forma eficiente no generan efectos adversos y beneficia al productor al no desperdiciar producto y se cuida al ambiente y las personas. “Por eso, la aplicación de agroquímicos debe ser, indudablemente, una actividad profesionalizada”.

Para mejorar la eficiencia de la pulverización se debe contar con la participación activa de profesionales especializados e incrementar la capacidad operativa maximizando la autonomía de los equipos en función de las exigencias de cada situación de trabajo. “El volumen (l/ha) es un indicador relativo que debe estar establecido por la cobertura (gotas/cm2) necesaria para la eficacia del fitosanitario utilizado”.

Se deben priorizar los tratamientos de los cultivos en función de una necesidad real establecida por el tipo de plaga, su nivel poblacional y evolución, así como leer las etiquetas de los productos fitosanitarios, seguir la recomendación de los profesionales agrónomos y realizar la aplicación solo bajo óptimas condiciones ambientales.

En definitiva, se debe alcanzar la mayor eficiencia posible en la aplicación de los fitosanitarios, para trabajar dentro de las Buenas Prácticas de Aplicación, y no generar inconvenientes ni para la salud de las personas ni para el ambiente.

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