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Entrevista a Sol Muñoz

Ingeniera Agrónoma e integrante del equipo de Gestión Sustentable de CASAFE

La investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías han tomado un rol protagonista en el último tiempo. Esto dio lugar al crecimiento de la comunicación científica y tecnológica. Sin embargo, siempre ha quedado relegada al interés de unos pocos. Afortunadamente, en el contexto sanitario actual donde reina la incertidumbre y la gran cantidad de información, la ciencia y su comunicación han logrado el protagonismo que merecen.

Hay un gran número de profesionales involucrados en la comunicación y el periodismo científico. Y, como sector y sociedad, es importante propiciar espacios para conversar sobre estos temas que nos involucran a todos.

En el agro los desarrollos tecnológicos y la ciencia han tomado mucha fuerza en los últimos años y es sumamente necesario que comiencen a ponerse en agenda temas de este estilo. Por eso hablamos con María Sol Muñoz, Ingeniera Agrónoma e integrante del equipo de Gestión Sustentable de Casafe. Sol trabajó 5 años en un ensayo de dinámica poblacional de Sorgo de Alepo y screening de susceptibilidad de la maleza a herbicidas. También se desempeñó como ayudante de Cátedra de Producción Vegetal en la FAUBA. Actualmente se encuentra cursando la Especialización en comunicación pública de la ciencia y la tecnología.


¿Por qué decidiste hacer este posgrado?

Decidí hacer este posgrado porque siempre me interesó la ciencia. Siendo agrónoma descubrí que, en realidad, la ciencia del campo estaba poco comunicada.

Ya hace varios años el campo no está tan aislado del resto de la sociedad, como solía estar. Entonces empecé a notar que había una demanda social de contar qué es lo que hacemos y cómo lo hacemos. Para poder hacerlo era necesario mostrar qué hay detrás del agro, de forma tal que el público general pudiera comprender y validar lo que hacemos.

 

¿Qué es para vos la comunicación científica y por qué es tan importante?

La comunicación científica por definición es la reformulación de un contenido técnico dirigido a un público especializado, para que pueda ser comprendido por el público general.

Desde mi punto de vista, una de las principales importancias que tiene la comunicación en la ciencia es que ayuda a democratizar el conocimiento. Es decir, mediante esta disciplina permitimos que la gente pueda tomar conocimiento de hallazgos y temas científicos y, tomar así un criterio para formar una opinión. En este sentido ayudás a las personas a no quedar por fuera de una temática por el solo hecho de que sea científica y no se comprenda.

Me resulta muy valioso y movilizante que contando algo de otra manera puedas ayudar a la gente a participar e involucrarse.

 

¿Por qué cree que el periodismo científico está creciendo tanto y qué puede aportarle a la sociedad?

El periodismo científico creció muchísimo en este último tiempo. Creo que el contexto del Covid-19 puso en evidencia una necesidad, una demanda de la sociedad de saber y conocer qué pasa. A eso viene a dar respuesta este periodismo, es decir, a poner a disposición la información de una manera fácil de entender.

Es una actividad que debe realizarse con mucha responsabilidad. Algo que dejó también en evidencia este contexto, es que mucho periodismo científico se hace con muy poca responsabilidad. Hay profesionales especializados en la materia, pero no suelen participar de la conversación en los medios. Por eso, siempre es una buena noticia que cada vez haya gente dispuesta a formarse específicamente en el área y trabajar en la temática.

El aporte a la sociedad del periodismo científico es muy grande. En términos agropecuarios, que haya noticias sobre ciencia en el agro le da a la gente la posibilidad de conocer en qué trabaja el agro, qué hace, qué mira. Como dije antes, es una forma de participar al resto de la sociedad.

 

¿Creés que la comunicación científica y el agro se conectan? ¿Cómo?

Sin duda se conectan porque el agro está lleno de ciencia. El agro ES ciencia.

Recuerdo que, cuando estudié, uno de los componentes de la comunicación de la ciencia estaba dentro del extensionismo rural. Ya desde ese momento me fascinaba ese desafío de adaptar los mensajes para un público de muy variadas características: un público que puede estar instruido formalmente o no, o que puede tener muy arraigados algunos conocimientos y rasgos culturales.

Descubrí entonces que esa comunicación científica que yo había visto solamente en extensión rural también estaba aplicada a algo fuera del agro, que es, como decía antes, la sociedad. Nosotros desarrollamos la actividad inmersos en una sociedad amplia. Entonces hoy es necesario contarle a la gente lo que estamos haciendo y cómo. Para eso hay que adaptar nuestro discurso técnico agronómico para el vecino que está preocupado. Creo que eso es clave. A mi criterio, este último punto que es uno de los desafíos más grandes que tenemos como profesionales y como trabajadores del agro.

 

Alguna reflexión que no hayamos mencionado y que creas que es importante destacar

Voy a hablarte desde mí misma. A mí me encanta la ciencia, me gusta asumir el reto de comprenderla y me encanta participar del desafío de que otra persona también pueda comprenderla, participar de la conversación y tener una opinión. Yo siento que estoy haciendo un acto de bien.