Alberto Etiennot


En el mes de la agricultura y del profesor, quisimos indagar sobre experiencias docentes, buenas prácticas agrícolas y lo que se requiere para alcanzar una solidez completa de la actividad agrícola.

Para eso, contactamos a Alberto Etiennot, Ingeniero Agrónomo y reconocido educador. El especialista destacó la importancia de la formación profesional y de las Buenas Prácticas Agrícolas como herramienta transformadora. También defendió el rol de la aviación agrícola, actividad que demostró su creciente versatilidad en los recientes incendios rurales en todo el país.

Respecto de las Buenas Prácticas Agrícolas, opinó que cada vez se van imponiendo más. “Es algo que no es estático, sino dinámico. Por ello, la importancia de las demostraciones prácticas para productores y profesionales, porque muchos de ellos las desconocen”, sostuvo.

A la hora de detallar los elementos que hacen a esas buenas prácticas, especificó que involucra al manejo de los envases, la limpieza de los tanques de pulverización, “cosas que antes casi no se hacían”. Y agregó que “hoy en día los productores no solo lavan los envases, sino que también lavan las máquinas”.

 

Productos y personal

Respecto de la toxicidad de los productos, insistió en la importancia de explicar al productor la trascendencia del conocimiento en este tema. “Hoy, las BPA también incluyen la elección del buen tamaño de la gota, y eso exige el conocimiento de las tablas y las tecnologías”.

Respecto del cuidado personal, manifestó que ha habido una gran evolución. “La ropa del operario es muy importante también cubriendo todo su cuerpo evitando las chorreaduras. Y el manejo de los envases. Antes quedaban tirados, pero deben ser lavados con el triple lavado o lavado a presión, que es fundamental. Y debe hacerse siempre”.

 

La importancia de la capacitación

Para Etiennot el conocimiento del tema es esencial. “De ahí que es vital que los municipios tengan capacitaciones para poder tomar medidas. La difusión es muy significativo, por lo que hay que enfatizar en las BPA y la importancia de estas estrategias de manejo. Una buena demostración entra mucho más fácil que cualquier informe científico”.
 

Prácticas de alto vuelo

Respecto de los métodos de aplicación, destacó los avances en la aviación agrícola. “La aviación agrícola cumple un rol muy importante, no solo en las pulverizaciones, sino también ahora en las siembras aéreas, sobre todo en campos anegados, ni hablar contra los incendios rurales”, aseguró el especialista. “Ahora sembramos, fertilizamos, controlamos plagas e incendios, a manera que avanzan las tecnologías los usos se van ampliando”, agregó.

Según destacó, en algunos municipios o provincias tratan el tema de la aplicación de los fitosanitarios como si fuera una cosa que se hace sin ningún criterio, “y sin pensar que ese trabajo redunda en una mejor cosecha libre de malezas o enfermedades, y eso a su vez, en una mejor producción”

En este sentido, expresó que el avión es una herramienta útil y necesaria en el control de plagas. “Hay plagas que exigen la aplicación por medio del avión por la rapidez y evitar que se produzca una epidemia, como el caso de las tucuras”. También recomendó el uso del avión cuando ha llovido mucho y no se puede entrar con el equipo terrestre. Tampoco pisa el lote y consume menos agua. “Contamos con equipos aéreos muy buenos; y una capacitación de los pilotos que a ido creciendo”.

 

Formar buenos profesionales

Para Etiennot, la formación profesional es un tema crucial para el futuro. “Antes, este tema en las universidades era solo una parte de una materia. Pero la cosa fue cambiando, hoy vivimos otro mundo. El control de plagas ha ido sumando espacio en las universidades. Hoy en día el agrónomo, el productor y el aplicador están más capacitados que antes, saben lo que están haciendo y lo que están aplicando”.

 

Derrumbando mitos  

Hoy se le cae con toda la fuerza a algunos productos, como el glifosato, y sin fundamento alguno se habla se suspender su uso. “Mucha gente no está informada, y eso nos perjudica a todos”, opinó. Y agregó que actualmente, los médicos muestran que los valores de enfermedades en zonas rurales no difieren de las grandes ciudades. “El glifosato no está ubicado como los cancerígenos de primer orden como el arsénico en el agua. No nos apuremos, no nos dejemos llevar por el miedo”.